jueves, 25 de agosto de 2011

Adicción



Mi alma colmada
de gritos y llantos.
Se embriaga con vino
fermentado a dolor.
Se alimenta a todas horas
de gemidos y de llantos.
Y las buenas intenciones
esa pez transformadora
las neutraliza y adorna,
las convierte en cruel engaño
con veneno, con ponzoña.


Como perdida borracha
no conozco otro vivir.
Aunque quiera
me da miedo
estar serena.
Es un vicio el mal vivir.
Lo confieso, soy viciosa,
y no se como salir
de este vicio que me ensucia,
que me domina, me agota,
que me da tan mal vivir.

La Cambrila

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