viernes, 26 de agosto de 2011

El duende de la almohada




Este cuento lo escribí  para el hijo de una amiga. El niño dormía con sus papas  y creé este relato para que le resultar mas interesante ir a su cama. El cuento le gustó mucho pero prefería la cama de los papas.





El duende de la almohada



Lucas nunca había dormido en su cama. Todas las noches tenía que dormir en la cama de sus papas, pero no se daba cuenta que mientras dormía tranquilamente, el duende de su almohada pasaba la noche llorando porque se encontraba muy solo.

Una noche el duende se cansó de llorar y pensó que tenía que hacer algo para que Lucas supiera lo triste que estaba por su ausencia.

Como el duende sabía hacer magia, entraría en sus sueños y le contaría toda la verdad.
-Lucas, Lucas, estás dormido? Dijo el duende.
-Si, claro que si. Quién eres? Y qué haces en mis sueños? Dijo Lucas.
-Quién eres....? Quién eres...? Pues quién voy a ser? Soy el duende de tu almohada. No me conocer porque nunca has dormido en tu cama.
-Yo no sabía que en mi almohada vivía un duende . Dijo El niño, un poco desconcertado.
-No claro , tú, no sabes nada. Esta es la cama de tus papas...
-Si, eso si lo se. Le interrumpió Lucas.
-Y también sabes que papa y mama están muy tristes porque no pueden descansar juntitos? Le preguntó el duende indignado.
-Papa y mama están tristes?
-Si. Mucho.
-No..., eso... no lo sabía .
-Tampoco sabes que paso toda la noche llorando porque no vienes a tu cama.
-No..., eso..., tampoco lo sabía.
-Por no hablar de tus muñecos y juguetes. También se pasan la noche muy tristes pensando que vas a otro cuarto porque ya no les quieres. No puedes imaginar cuanto sufren.
-Pero..., pero... yo no quiero que nadie esté triste. Dijo Lucas muy apenado.
-Entonces tendrás que hacer algo para que esto cambie. Sugirió el duende.
-Si, si, pero qué puedo hacer?
-La solución es muy sencilla. Te levantas, despiertas a tus papas y les dices: -Papas os dejo solitos. Juntos es como tenéis que descansar. Yo me voy a la cama que me está esperando el duende de la almohada.

En ese instante Lucas se despertó, salió de la cama de sus papas e hizo lo que el duende le había pedido. Después se fue a su cama muy satisfecho, sabía que estaba haciendo lo correcto.

Ya en su camita, Lucas se quedó dormido plácidamente y el duende de la almohada volvió a aparecer en sus sueños:
-Estoy muy contento. Le dijo el pequeño duende. Todos los muñecos y juguetes se sienten muy felices porque has vuelto para dormir con ellos. Te piden que nunca les dejes solos. Ahora sigue durmiendo tranquilo. Si alguna vez te despiertas asustado, no tengas miedo, recuerda que estoy en tu almohada velando tus sueños.

A la mañana siguiente Lucas encontró a sus papas muy, muy felices. Le dieron los buenos días con besos y abrazos especiales. Se sentían muy orgullosos de él. Por fin dormía en su cuarto y pasaba toda la noche en su espacio para descansar.

A partir de ese día, Lucas solo va a la cama de sus papas los Sábados y los Domingos por la mañana, después de haber descansado. Sabe que así todos son mas felices. Y cada noche cuando llega la hora de acostarse Lucas les decía a sus papas: -Buenas noches papa. Buenas noches mama. Me voy a mi cama que me está esperando el duende de la almohada.


La Cambrila

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